Parar también forma parte del proceso
A veces, escucharse es el entrenamiento más difícil.
Ana Tauste lleva meses aprendiendo a hacerlo. Embarazada de siete meses, sigue saliendo a correr. No para batir tiempos. Para seguir siendo ella. Una conversación sobre rendimiento, maternidad y lo que el cuerpo enseña cuando dejas de ignorarlo.
Cuando te enteraste de que estabas embarazada por primera vez, ¿dudaste de si seguir entrenando?
Mi primera reacción fue de sorpresa y, al mismo tiempo, de incertidumbre. Había hecho varias competiciones y entrenamientos intensos sin tener conocimiento de la situación. Lo primero que hice fue confirmar que todo estaba bien. Sí tuve dudas al principio, sobre todo por el desconocimiento, pero enseguida entendí que, con sentido común y buen acompañamiento, podía seguir activa.
¿Cómo fue la conversación con tu ginecóloga?
Fueron conversaciones clave. Por suerte, hubo bastante empatía y me sentí acompañada y escuchada. Creo que cada vez hay más conciencia sobre la importancia del ejercicio durante el embarazo. Aun así, también tuve que confiar mucho en mi propio criterio y en conocer bien mi cuerpo.
«Me ha tocado bajar el ritmo y escucharme más.»
Ahora estás en el séptimo mes de tu segundo embarazo. ¿Cómo ha variado el entrenamiento?
Han sido bastante diferentes. En el primero me sentí con más energía desde el inicio. En este segundo he estado más cansada, especialmente durante el primer trimestre. Me ha tocado bajar el ritmo y escucharme más. Ahora, a partir del séptimo mes, vuelvo a encontrarme mejor, y eso me está permitiendo disfrutar otra vez del momento.
Cuando sales a correr, ¿qué escuchas ahora que antes no te permitías escuchar?
No hay conversación. Solo escucho a mi cuerpo, a mis sensaciones. Sin presión ni exigencias, respetándome en todo momento. A parar si lo necesito y a valorar simplemente el hecho de salir. Es una forma distinta de correr. Más consciente.

«Parar también forma parte del proceso. He aprendido a no frustrarme y a verlo como una forma de cuidarme y respetarme, tanto a mí como al bebé.»
Has competido durante este embarazo. ¿Cómo cambia la cabeza cuando cruzas una línea de salida?
Fue una decisión muy meditada. No tiene nada que ver con competir en otro momento. Sales con otra mentalidad, mucho más conectada con el cuerpo y sin presión. La línea de salida se vive de forma más emocional que competitiva.
¿El chip competitivo se apaga o se transforma?
No desaparece. Se transforma. El objetivo ya no es el resultado, sino la experiencia. Aprendes a disfrutar de la carrera desde otro lugar.
«Todo lo que te haga sentir sujeta y cómoda se vuelve imprescindible.»

¿Hay alguna pieza de equipamiento que haya pasado a ser indispensable?
La comodidad pasa a ser esencial. Hay prendas que marcan la diferencia, sobre todo a medida que avanza el embarazo: sujetadores deportivos adecuados, mallas que se adapten bien al abdomen. Todo lo que te haga sentir sujeta y cómoda se vuelve imprescindible. En eso Lurbel me acompaña perfectamente.
¿Qué es lo más diferente en cómo vives este segundo embarazo?
La principal diferencia es el conocimiento. La primera vez todo era nuevo; ahora sé qué esperar, cómo responde mi cuerpo y cómo adaptarme. También hay más calma mental.
Tras el primer parto, ¿cómo fue la vuelta al entrenamiento?
Progresiva y llena de aprendizaje. Lo más difícil fue aceptar que no podía volver al mismo nivel de inmediato. Lo mejor, entender que el cuerpo tiene memoria y que, con paciencia, todo vuelve.
«Le diría que confíe. Que no tenga miedo a cambiar el ritmo, que todo forma parte del proceso y que no va a perder lo que ha construido.»
¿Qué es lo que más te apetece sentir cuando vuelvas a correr sin pensar en nada más?
Esa sensación de libertad. Correr sin estar pendiente del reloj, disfrutar del momento y estar agradecida de poder hacerlo. Los objetivos ahora son a largo plazo y sin presión. La prioridad es la familia. Lo demás tiene fecha de caducidad.
Un último consejo para una corredora que acaba de enterarse de que está embarazada.
Que escuche su cuerpo. Que se adapte sin miedo y que entienda que esta etapa también forma parte del camino como deportista. Que piense en lo que va a construir siendo madre. Eso estará siempre. El resto es pasajero.
